Cómo usar Instagram y Twitter en el aula de un postgrado (I)


Arriba periscopio,.....Es evidente que dentro del aula en esa vida interna de un postgrado suceden muchas historias. En nuestro caso son 300 horas lectivas, tiempo suficiente para que acontezcan sucesos de todas las formas y colores. Antes esta dinámica quedaba enterrada en la soledad de la relación entre los alumnos y el equipo docente. Lo que allí sucediera, allí iba a quedar. Bueno, no exactamente, porque siempre correrían los sucedidos, pero con un alcance mediático muy contenido.

Hoy vivimos una era de plena extimidad. Si hace años una comida en casa con tu madre era un acto estrictamente privado, hoy en cambio podrás contarle al mundo lo buenas que están esas lentejas que te ha preparado. Podrás fotografiarlas, etiquetarlas e intentar describir cómo es que te saben a gloria bendita. Lo estás haciendo, sin mayor análisis. Lo haces porque el mundo que te rodea también lo hace.

Pero, ¿en un aula? ¿Este tipo de información no es cada vez más probable que salga de allí y se proyecte a la red de redes? Y si eso es así, ¿vamos a negar la conversación? Quizá tenga más sentido que definamos -al menos en lo básico- las reglas de la conversación. Ya que cada vez será más probable que el acto docente viaje fuera de donde presencialmente se produce, ¿por qué no tomar la delantera y proponer una netiqueta de mínimos para conversar?

El aula ya está abierta en la medida en que haya un móvil conectado a Internet. Así que, ¿por qué no proponer una manera de usarlo? Es tema al que dar un par de vueltas. Quizá las sugerencias de las alumnas y alumnos puedan encontrar una vía de expresión a través de estos medios. O sus quejas. Podrían proponerse determinadas etiquetas para agrupar las conversaciones que tratan de ciertos temas. También podrían viajar en abierto algunos contenidos de lo que se está aprendiendo. Así de fácil. Por ejemplo, con Twitter e Instagram.

Abrir el aula puede introducir inquietud para ese docente que hasta ahora participaba de un acto íntimo dentro de las cuatro paredes que lo protegían. Ahora las paredes se han venido abajo. No por meter la cabeza bajo tierra la información va a dejar de viajar. El asunto es anticiparse y pensar de qué forma plantearlo. Ya tenemos material para otros artículos en este blog. Esta es solo la primera entrega 🙂

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