Se acerca el final de la fase docente del máster


Empty classroomEstamos llegando al fin de la parte docente. Cuando decimos “parte” es porque queda otra tan relevante como la vivida hasta la fecha. Nos referimos al proyecto fin de máster y a sacar partido de las diferentes prácticas que se van realizando en nuestras empresas colaboradoras. Hablar de marketing digital es experimentarlo. Si no, la teoría, eso que va mutando semana a semana en este campo, no sirve de nada.

El proyecto fin de grado supone también una aproximación más académica a la elaboración de un documento. Ahí es donde aplica poner en marcha un buen proceso estructurador, un planteamiento adecuado de objetivos y quizá de hipótesis de trabajo, así como una sistemática de escritura. Si marketing digital es cierta locura por la velocidad con que suceden las cosas, el proyecto fin de máster obliga a un trabajo más metódico. Son dos caras de la misma moneda.

A veces el proyecto fin de máster es también un buen momento para repasar algunos conocimientos adquiridos durante el programa lectivo. Sí, decimos “algunos” porque en función del proyecto a presentar, solo cierta parte del arsenal trabajado sea quizá útil. Habrá proyectos que obliguen a una perspectiva más general y otros que se vuelquen en aspectos más específicos. Los dos tipos tienen su sentido.

El proyecto obliga además a hacer una exposición en la que también entran en juego las competencias de comunicación presencial. El contenido luce más o menos en función de cómo está presentado. Se valora no solo la formalidad del documento sino también cómo se expone y se defiende la propuesta ante las preguntas de quienes compongan el tribunal.

En fin, que se abre un nuevo tiempo en nuestro máster. Bueno, todavía queda un buen remate de la mano, entre otros profesionales, de Juanjo Brizuela o de Jorge Campanillas. No es mal final para la parte docente.

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