Autobús eléctrico: ¿andamos tarde?


Habrá quien diga que vivimos en un país muy adelantado, y todas las películas nos dicen que el mayor avance del planeta está en Estados Unidos y Europa. Parece mentira que nos creamos eso cuando nos cuesta muchísimo poner en marcha un autobús eléctrico.

Según los datos, en China circulaban 370 000 autobuses eléctricos en marzo, y se estima que para final de año serán 500 000. Para saber si son muchos o pocos, comparemos con el número que hay en toda Europa: 1000. ¡En total! Visto así, lo de China parece exagerado, ¿verdad?

Más datos: un autobús eléctrico ahorra aproximadamente medio barril de crudo al día. Dado que cada barril tiene 159 litros, China ahorra unos 30 millones de litros de diesel al día. Es decir, 10 000 millones de litros al año. ¡Eso sin tener en cuenta el petróleo que hace falta para transportar ese diesel hasta nuestras gasolineras!

Los números son enormes. No olvidéis que esos litros acabarían en la atmósfera en vehículos no eléctricos, y posteriormente en nuestras plantas y comida.

Si alguna vez tenéis la oportunidad, os recomendamos que visitéis una ciudad por la que únicamente circulan vehículos eléctricos. ¡Os sorprenderá la diferencia!

Y mientras, los de siempre dirán lo de siempre.

Circulan montones de mentiras en torno a esto, siendo las principales 2:

a. “Los productos chinos no son seguros. Las baterías pueden explotar en cualquier momento.” ¿Realmente creéis que si esto hubiese sucedido no nos enteraríamos rápidamente? Con todas las compañìas interesadas en dar mala publicidad… ¿Creéis que China permitiría a estos autobuses circular si fuesen peligrosos? Es más: ¿de dónde provienen la mayoría de baterías que usamos en nuestro día a día?

b. “Pero China usa carbón para generar la electricidad que necesita.”

El cómo se genera la electricidad es otro problema, no completamente independiente del transporte pero sí diferente y separado. Los autobuses tiene que ver con tener ciudades limpias, con no llenar de chimeneas el lugar en el que vivimos.

De todas formas, que China use carbón es una decisión política: no tiene petroleo y por eso utiliza carbón. Por otro lado nos llegan constantemente megaproyectos que han emprendido, tanto solares como hidraúlicos como nucleares, y todos reducen las emisiones. Mientras tanto, ¿qué hacemos en Europa? Decimos que “aquí somos limpios”, pero ¿qué hacemos para reducir las emisiones? En Alemania aumenta la producción de CO2 tras el “apagón” nuclear; en España se le ponían impuestos al sol hasta hace poco.

El futuro.

El autobús eléctrico se implantará en Europa, seguro. Y ahí los fabricantes chinos llevan ventaja: años de experiencia, precio competitivo, y pruebas de que son capaces de desarrollar fabricaciones de gran volumen. ¿Acaso es tarde para las empresas locales?

También se puede mirar desde otro punto de vista: es posible que esto cree muchísimos puestos de trabajo en las empresas de nuestro alrededor. La demanda de trabajadores y de productos puede incrementarse exponencialmente. ¿Acaso estamos ante una gran oportunidad?

Por supuesto, no tenemos ni idea de lo que va a suceder, pero estaremos aquí para verlo.

PD si los vehículos eléctricos no son seguros debido a sus baterías, ¿qué nos decís de este autobus diesel que se quemó junto a nuestra uni?

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